#MeetTheMeat: Albert Gurri (ANAFRIC)

No es sostenible todo lo que reluce

La promoción del consumo de carne a nivel de los países desarrollados debe afrontar cada vez más la opinión y decisión de los consumidores que, por razones éticas, saludables o medioambientales, deciden abstenerse o reducir drásticamente el consumo de carne.

Todas las opciones y posiciones deben ser aceptadas y respetadas. Este es un principio general que debe asistirnos a todos. También lo es el derecho a una información veraz y suficiente que permita tomar nuestras decisiones con suficiente conocimiento de causa.

Sobre este conocimiento es en lo que me gustaría incidir en este artículo. Cada vez con más frecuencia estamos viendo artículos en la prensa generalista sobre las llamadas “hamburguesas” sin carne o hechas con carnes de laboratorio.

Una de estas hamburguesas, la denominada Beyond Burguer, está compuesta por guisantes (proteína), remolacha (color), aceite de coco (emulsionante) y almidón de patata (aglomerante). No es más que un sustitutivo vegetal de la verdadera hamburguesa. Nada que decir hasta aquí. En este punto deberíamos incidir todo el sector en la exigencia de la denominación hamburguesa y la confusión intencionada hacia los consumidores. No deberíamos permitir que se apoderaran del término hamburguesa (por definición) para así poder calmar la conciencia del consumidor con adjetivos tipo vegetal, no animal o vegana.

Sin embargo, otra de estas “hamburguesas” es la de la empresa Impossible Foods quien, para substituir a la mioglobina de la carne y darle el aspecto real, han incorporado una proteína de la soja denominada leghemoglobina.

Hasta aquí se trata de innovar, pero, ¿y el coste medioambiental?. ¿Acaso la soja no desforesta y afecta en todo y más al cambio climático y al calentamiento global? Sí, no se preocupen Sres. consumidores porque para ello esta empresa obtiene la leghemoglobina de la soja mediante técnicas laboratoriales.

Perfecto, no afectamos al medioambiente. Conciencia tranquila. ¿Seguro?

Si el consumidor supiera que para obtener esta “hamburguesa” con leghemoglobina que no proviene de la soja, lo que hacen es manipular​ genéticamente una levadura (en otras palabras, un organismo modificado genéticamente o transgénico), para que la produzca a nivel industrial y en grandes cantidades. ¿Qué dirían los consumidores? ¿Cómo puede ser que haya campañas globales antitransgénicos en el maíz y aquí se calle el tema? La verdad es que no se entiende.

Ya sería hora de que el sector hablara claro y defendiera su producto, necesitamos una estrategia conjunta para rebatir falsos mitos e informar verazmente a los consumidores….pues, obviamente, no es sostenible todo lo que reluce.

Albert Gurri – Comunicación ANAFRIC